


Buenos Paisajes









Moneda, haba y figura
Aunque Luis XV es una personalidad muy nombrada a la hora de hablar del origen del Roscón, no todos los expertos le designan como promotor. Otros estudiosos creen que fueron los romanos, que celebraban a principios de año una fiesta en honor al dios Jano, en la que se comían pasteles con un premio dentro. La fiesta de Le Roi de la Fave, una celebración francesa que data del siglo XI, sería una recuperación de la antigua festividad romana.
En este caso, la celebración consistía en introducir un haba dentro de una rosca dulce. Quien encontrase el haba de la suerte sería coronado Rey por un día. Sin embargo, el Roscón de Reyes llegó a España sin la legumbre: la sorpresa consistía exclusivamente en la moneda. Esteban Fernández, representante de los pasteleros artesanos madrileños, achaca a los reposteros catalanes la reaparición del haba. La judía simboliza la regeneración, el resurgir de la vida, el año nuevo.
Respecto al premio, en Cataluña la moneda se iría sustituyendo por una figurita, una tendencia que se acabó extendiendo a casi toda España. Según la tradición, la persona que recibe en su pedazo de Roscón la figurita, tendrá suerte durante el año nuevo, ya que los Reyes Magos le conceden protección. Por su parte, el que recibe el haba tendrá que pagar el postre.
Con o sin relleno
Actualmente el Roscón constituye un dulce típico de las fiestas navideñas que, con ligeras variantes, se come en distintos países de tradición católica (México, Portugal, Francia). En España es difícil imaginarse la jornada de la Epifanía sin un pedazo de este bollo tras la comida familiar de Reyes, aunque la forma de comerlo ha ido adaptándose progresivamente a los gustos del consumidor.
Un ejemplo son los diversos rellenos. En las pastelerías podemos encontrar roscones tradicionales, con la masa de siempre, y roscones rellenos, normalmente de nata o trufa, o bien de crema pastelera o cabello de ángel, todo depende de los gustos del público. De hecho, como una innovación más, también se comercializan roscones rellenos de crema de castañas (o marrón glacé).
El relleno de nata se generalizó a partir de los años 50 y 60. Anteriormente, aunque se conocía, no se utilizaba para repostería porque se carecía de los instrumentos adecuados de conservación. La buena aceptación de esta variedad es un hecho: según datos de la Asociación de pasteleros de la Comunidad de Madrid, entre un 30 y un 40% de la producción de Roscón se vende relleno.
Roscones auténticos
Los pasteleros, asimismo, advierten de la proliferación de roscones de Reyes falsos, elaborados con masa de suizo, más barata y con menos sabor que la del Roscón de siempre. Aunque los reposteros madrileños incorporan su sello de calidad como garantía, no hay un modo, a simple vista, de distinguir el roscón tradicional del plagio hecho con suizo. Sólo se distingue al consumirlo.
"La mejor manera de reconocer dónde se hace el clásico Roscón artesano". Los clientes satisfechos que acuden masivamente a su pastelería de siempre a comprar Roscón son la mejor garantía de calidad".
Elaboración
Hay que comenzar a hacer el bollo amasando la mitad de la harina con levadura y 100 cc. de leche tibia para, depués, hacer unos cortes en la parte superior de la masa y taparlo con un paño. Así hay que dejarlo reposar durante 90 minutos en un lugar cálido, sin corrientes de aire. Seguidamente, se baten los huevos con la mantequilla, que previamente se habrá derretido y se añade la sal, el azúcar, el ron, el resto de la leche, el agua de azahar, las ralladuras de frutas, se une la harina restante y todo ello se amasa durante un buen rato. A continuación, se suma la masa que se había dejado reposar y se trabaja todo con energía hasta que se obtenga una masa fina y elástica. Con ella se hace una bola, se coloca en un recipiente, se tapa con un paño y se vuelve a dejar en reposo durante 3 horas para que doble su tamaño. Por otro lado, se engrasa una bandeja de horno y se amasa la pasta suavemente, haciendo primero un rollo y luego juntando las puntas de forma que se obtenga una corona. Así se deja subir durante otras dos horas y, trascurridas éstas, se pinta la masa con huevo batido, se adorna la superficie con las frutas escarchadas y se inserta la sorpresa. A continuación, se introduce la bandeja en el horno precalentado a temperatura media-fuerte durante unos 40 minutos, hasta que se encuentre dorado por fuera y cocinado en su interior. Hay que tener en cuenta que no le debe dar el aire en ningún momento durante el proceso de fermentación.
Amasamos y estiramos hasta que quede con un centímetro de grosor. Cuando está estirada, las cortamos según queramos de tamaño y se pinchan, para después meterlas al horno 3 ó 4 minutos, o bien hasta que veamos que se doran.
Al sacarlas, se untan con manjar y se decoran con coco rallado.La botella debe estar limpia, preferiblemente esterilizada (hervir durante 10 minutos, escurrir y secar a horno bajo). Los sabores tardan alderedor de una semana es manifestarse.
Aceite de ajo.
Machacar 3-4 dientes de ajo. Cubrir con aceite y dejar reposar unas semana. Es una aceite muy indicado para la pasta.
Aceite a la guindilla.
Poner 3-4 guindillas rojas o verdes en 500 ml de aceite. Se puede agregar dientes de ajo enteros y pelados o granos de pimienta, para dar un sabor adicional. Son excelentes con alimentos a la barbacoa o para potenciar un guiso.
Aceite a las hierbas.
Sumergir 6-8 cucharadas de hierbas picadas en 500 ml de aceite. El tomillo, la mejorana, el orégano, el perejil y el laurel funcionan muy bien. Dejar un par de semanas a temperatura ambiente, agitando el frasco de vez en cuando. Colar a un frasco limpio. Es un aceite perfecto para ensaladas.
Hamburgesas caseras
Un poco de Historia.
Fueron los inmigrantes alemanes de finales de siglo XIX quienes introdujeron en los Estados Unidos un plato llamado “filete americano al estilo Hamburgo”, que más tarde se daría a conocer con el nombre de Hamburguesa.Desde la primera cadena de hamburgueserías fundada en Kansas en 1921 hasta los actuales Burger King o Mc Donalds la hamburguesa ha ido convirtiéndose en parte de la dieta mundial. Las cifras no dejan lugar a dudas, cada americano come de media 3 hamburguesas a la semana, y sólo la cadena Mc Donalds ha vendido 12 hamburguesas por persona en todo el mundo.
A pesar de la mala reputación a nivel nutricional que precede a este plato, podemos preparar unas buenas hamburguesas caseras siguiendo unos pasos muy sencillos que detallamos a continuación.
Ingredientes para 4 personas.
1 kilo de carne picada de distintos cortes y animales, sobre todo pollo y vaca
2 yemas de huevo
Miga de pan remojada en leche y escurrida
1 cebolleta mediana picada
Ajo picado
Perejil picado
Una pizca de pimienta.
Una pizca de tabazco
Aceite de oliva
Elaboración:
Con una pizca de sal, ponemos la cebolleta picada en una sartén a fuego vivo. Añadimos el ajo picado. Cuando haya quedado bien dorada y tierna, la pasamos a un bol con el resto de los ingredientes, salpimentamos. Amasamos a continuación.
Después las pasamos ligeramente por harina. Las freímos en una sartén bien caliente con aceite de oliva y las acompañamos de salsa de tomate o de mostaza. También las puedes acompañar con una salsa de cebolla
De vez en cuando podemos meterlas entre pan y pan y comerlas con unas hojas de lechuga, unas rodajas de tomate, un poco de queso suave en lonchas y una pizca de mahonesa o de ketchup.